Caras con Causa: Transformando comunidades en desventaja

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Cuando Michael Fernández habla sobre la organización Caras con causa, lo hace con la gran satisfacción que siente por la ayuda que brinda día a día a los niños y jóvenes de escasos recursos de las comunidades Vietnam, Amelia, Juana Matos y Puente Blanco en Guaynabo y Cataño.

“Nosotros lo que buscamos es compartir el tiempo, nuestros recursos con otras personas, para que ellos mismos puedan empoderarse y transformar su propia realidad”, explica del propósito que mueve a miembros de la organización sin fines de lucro a ir de lunes a viernes en horas de la tarde a poner su granito de arena en el impulso de estas comunidades que tanto necesitan, utilizando el “desarrollo comunitario como estrategia clave para erradicar la pobreza”.

Su lema es que las personas puedan transformar su realidad por ellos mismos y en colectivo por el bien de todos, según expresa Michael, fundador y director ejecutivo de la organización.

Caras con causa cuenta con varios programas para alcanzar sus metas de ayudar a los demás. Entre ellos figura Vietnam Estudia, un proyecto de tutorías en las tardes para estudiantes de escuela elemental, el que inició como “un esfuerzo mayor de organizar la comunidad y empoderarla”.

También, la organización cuenta con otros programas como Puente Blanco Educa, el que comenzó en alianza con líderes comunitarios de ese lugar, y Héroes del Humedal, un programa para niños de la comunidad Juana Matos, que está enfocado en ciencias ambientales.

Siguiendo la línea ambiental, Caras con causa también tiene un programa de reforestación de la Ciénaga natural Las Cucharrillas, en alianza con la comunidad Juana Matos y su organización de base comunitaria “Corredor del Yaguazo”. Ese proyecto ayuda a estimular el desarrollo comunitario a través de integrar a los niños y jóvenes en experiencias educativas de reforestación de manglares”, explica Michael sobre el programa que lleva como nombre Raíces Urbanas.

El tema de la reforestación también es el componente principal de otro programa de la organización, llamado Semillas Urbanas. A través de esta iniciativa, llevan el componente educativo de la reforestación a escuelas de la zona para que los estudiantes aprendan de la historia ecológica del lugar.

Por otro lado, cuentan con un programa de deportes llamado Club Atlético Batú, cuyo principal objetivo es ayudar a prevenir la deserción escolar en los jóvenes. Además, los apoyan para que continúen estudios universitarios, llevándolos a conocer las universidades y aconsejándolos en torno al proceso de admisión a la universidad.

Michael también menciona, como parte de sus ofrecimientos a la comunidad, el programa Impulso comunitario, donde ofrecen talleres de capacitación y apoyo para la formación de líderes comunitarios para fomentar el empoderamiento y la autogestión comunitaria.

Caras con causa fue fundada por Michael y un grupo de universitarios en el 2004 con el propósito de facilitar los viajes a Latinoamérica para ayudar a las comunidades en desventaja. Durante los primeros años, viajaban los fines de semana y en vacaciones a hacer sus misiones. No fue hasta el 2012 cuando la fundación comienza a operar a tiempo completo.

Actualmente, Caras con causa tiene su espacio en la Comunidad de la Fundación Banco Popular, desde donde trabajan en la mañana para luego partir a las comunidades que impactan con sus diferentes programas.  “Esa oportunidad ha sido clave para poder crecer como organización”, asegura del apoyo de la Fundación Banco Popular.

Como parte de su trabajo en Caras con causa, Michael, quien es abogado de profesión, también ha participado de grandes luchas, como el mismo describe su participación en la  situación vivida por la comunidad de Vietnam, a quienes les expropiaron sus terrenos para realizar un proyecto turístico, el que nunca inició su construcción. Allí estuvo dando el apoyo que la comunidad necesitó.

Hoy día, sigue apoyando a la comunidad para que puedan llevar a cabo su Plan de Desarrollo Comunitario Integral para reconstruir a la comunidad, que incluye una propuesta de matiz social, ambiental, cultural y económico, que fue trabajando con planificadores y arquitectos.

Para el futuro, Michael proyecta la creación de varios centros educativos, “para poder apoyar a las personas en todas las etapas de crecimiento y desarrollo”, dejando muy claro su vocación de ayudar a quien lo necesita.