Herramienta digital permite conocer el valor de nuestros recursos naturales

Harimau

Glenisse Pagán y Joaquín Alonso movieron su fundación sin fines de lucro, Harimau Conservation, de Indonesia a Puerto Rico para ubicarse en la Comunidad de Colaboración e Innovación Social (CCIS).

Ella, ingeniera, y él, ecólogo y profesor de la UPR de Humacao, decidieron iniciar su fundación en Indonesia, el país con la mayor deforestación en el mundo.

Harimau Conservation “nació con el propósito de empoderar a las comunidades a que ellos mismos defiendan sus recursos naturales”, según Pagán. Sucede que con el consumo desmedido del área occidental del Planeta, países como Indonesia se convierten en ‘fábricas’ de recursos naturales.

Pero, ¿cómo mover sus ideas a Puerto Rico? Consideran que, en la Isla, el mayor problema es el mal uso de los recursos naturales, y por tanto, durante la actividad Hackea por un causa del CCIS, les surgió la idea de crear una herramienta de valorización de los recursos naturales. Se trata de un prototipo del área de Playuela en Aguadilla que calcula “en dólares y centavos” lo que vale cada hectárea de suelo, además de cómo se puede maximizar su uso, tomando en cuenta la conservación de la naturaleza.

“La herramienta es una manera de visualizar el valor productivo y los beneficios que nos provee la naturaleza”, explica Alonso, al tiempo que Pagán añade, “en otras palabras es una forma en que la naturaleza contribuye al país”.

El mapa interactivo que está en planes de convertirse en una aplicación con alcance mundial, ganó el Premio Innovación en el Hackatón. De concretarse su desarrollo, ejemplifica Alonso, podría usarse en comunidades como la del Caño Martín Peña, para que “calculen el valor de sus áreas naturales” y puedan evidenciar la importancia de mantener dichos espacios.

Además, Harimau cuenta con un espacio en la CCIS, y gracias al apoyo de la Fundación Banco Popular, ambos se han movido a ser emprendedores sociales. “Allí lo bueno es que hay muchísima colaboración y apoyo por hacer más”, dice Pagán sonriendo, mientras recuerda que las organizaciones pertenecientes al CCIS se llaman ‘vecinos’ entre sí.

¿Y el Hackatón? ¿Quién dijo que ser hacker no puede tratarse de una buena causa? Así lo probó la iniciativa Hackea por una causa, de la CCIS, la primera de su tipo dirigida a la innovación social de las organizaciones sin fines de lucro (OSFL). Durante el evento, se reunieron sobre 300 participantes y 170 hackers, por tres días consecutivos, para encontrar soluciones a los retos tecnológicos que enfrentan las entidades del tercer sector. Trabajaron en equipo, construyendo áreas de trabajo y estableciendo alianzas, y como resultado, se logró más de lo que se esperaba. Con el Hackatón, además de atender más de 36 causas presentadas por las sobre 100 OSFL que participaron del evento, se desarrollaron 17 tipos de tecnologías. A los ganadores, se les entregó premios en metálico, así como becas de programación para Codetortters Academy, y  un espacio gratuito en el CCIS por seis meses.

CCIS tiene su sede en el tercer piso del edificio de la Fundación Banco Popular, y se trata de un espacio de conversatorios, conferencias y eventos que promueve la colaboración e integración entre el tercer sector. Con tan solo $125 al mes, una décima parte de lo que cuestan las rentas en Hato Rey, las OSFL, así como con fines de lucro, pueden participar del programa. Sin embargo, los requisitos para aplicar son que las entidades busquen ser agentes de cambio en la sociedad, así como que estén dispuestos a trabajar proyectos en conjunto con las demás organizaciones en la sede de CCIS. Hoy día, participan entidades como: Caras, Entrega Meds, Instituto Nueva Escuela, Museo de Arte de Ponce, Ricky Martin Foundation, entre otros. Además, la Comunidad ofrece talleres y charlas a todos los ciudadanos, con contenido variado de acuerdo a las distintas problemáticas que identifica la misma comunidad.

¿Ha visto el edificio en el área de Hato Rey cuya pared principal está decorada por un jardín colgante? Pues ese es el hogar de la CCIS, “un pequeño pulmón de esperanza” en medio de lo urbano, que además cuenta con una fuente en el patio de plaza del edificio. Esta sirve de cisterna y sistema de riego a base del agua de lluvia, y gracias a las plantas pegadas a la estructura, también permiten reducir el consumo energético, evitando las altas temperaturas. ¡Si es un sueño trabajar allí, imagínese cuánto más si se trata de causas sociales que impactan la Isla positivamente!

La CCIS en acciones:

  • Han ofrecido más de 125 conservatorios, reuniones y talleres.
  • Cuentan con 20 organizaciones y miembros en su espacio.
  • Celebran 9 bazares con artesanos locales.
  • Han impactado sobre 90 organizaciones a través del Sexto Encuentro del Programa Fomentado Alianzas.
  • Cuentan con 9 alianzas activas: educación especial, educación alternativa, educación para las artes, horario extendido, mentoría, autogestión económica, hogares, comunidad de colaboración e innovación social y G8.
  • Han impartido más de 100 horas en coaching para organizaciones sin fines de lucro.